“Delicious” ¿se viraliza? en TikTok

Foto de Ana Salazar para la sesión de portada de “Delicious”, junio de 2020.

Por estas fechas hace seis años andaba yo desesperada por terminar mi primer disco, “Delicious”, al que solo le faltaba una mezcla y la masterización para ser enviado a fábrica cuando nos confinaron aquella primavera de 2020. Fue durante ese verano de restricciones cuando se fabricaron los vinilos de aquella primera edición, mientras yo le daba vueltas a qué iba a hacer con todos aquellos discos si no había un solo concierto a la vista ni se sabia cuándo iban a volver.

Delicious” fue un disco ideado y plasmado con amor, ingenuidad, dedicación y empeño. Quise que cuando alguien lo escuchara supiera de inmediato que ahí no había trampa ni cartón: por eso sus imperfecciones son patentes y me negué en redondo a corregirlas. En el fondo, ahora me doy cuenta de que “Delicious” fue una declaración de intenciones, una defensa ardiente de un modo de hacer las cosas, una obra que buscaba, igual que yo busco como artista y como persona, ser fiel a sí misma por encima de todo. Quizá por eso llamó la atención de la gente: porque no sonaba como la música del siglo XXI. Aún sonrío complacida cada vez que alguien me hace ese comentario.

Por todo esto, me ha tomado completamente por sorpresa encontrarme con que existen unos 162.000 vídeos en TikTok que usan mi canción “Delicious” como banda sonora. Me sorprende, halaga y fascina a partes iguales que un tema que ya tiene más de cinco años, producido como una reivindicación de lo artesanal, de repente se “viralice” al acompañar clips de vídeo subidos desde cualquier rincón del mundo. Eso sí, tiktoks en su mayoría dedicados a la comida: recetas, recomendaciones, críticas gastronómicas... De esto, por cierto, estoy bastante satisfecha :-) .

Desde aquí, esta mujer descreída que recela de todo lo viral, se rinde y claudica y da gracias a todas esas personas que han creído que mi canción acompaña de forma adecuada su creatividad gastronómica tiktokera. También reafirmo mi compromiso de no hacer nunca una canción con la intención de que se viralice. Como muchos profesionales de la cocina, parece que el algoritmo prefiere también lo orgánico…

Siguiente
Siguiente

Abrazos y collejas: sobre Eric Clapton, Netflix y los retornos estelares